Se acabó chimpón. Nos vamos con el rabo entre las piernas y gracias que todavía lo conservamos. Nos espera un viaje de 25 horas y la certeza de deliciosas comidas (ñam-ñam) por cortesía de Qantas. A ver si llegamos más o menos presentables para ser recibidos por las autoridades de nuestro pais: rey, reina, obispo Rouco y algún que otro guardía civil de frondoso bigote.
Adieu.
No hay comentarios:
Publicar un comentario