Pues sí, estimados amigos y simpatizantes, así ha quedado el marcador después de nuestra aventura tasmana. Sin lugar a dudas esa isla infernal nos ganó por goleada sin escatimar en humillaciones y vejaciones, pero al menos nos fuimos con la cabeza bien alta... bien alta mirando al cielo suplicando un poco de piedad. Supongo que mis audaces, a la par que letrados compañeros de fatigas, se extenderán sobre nuestro viaje a Tasmania en diferentes entradas por lo que solo haré un pequeño resumen de nuestras experiencias.
La tarde que llegamos nos las prometíamos muy felices con nuestros sombreros y nuestras tiendas de campaña, e incluso la temperatura era agradable, pero con el paso de los días fuimos conociendo el lado más oscuro de La Isla: lluvia a raudales, (hubiese sido mejor que alquilásemos un batiscafo en vez de un coche) vientos huracanados, (más de una vez temí por mi peluquín) nevadas inesperadas, pueblos de palurdos endogámicos en busca de nuevos bancos genéticos y, como Jorge, alias "George Vaticano", y yo, alias "Indi... Indigente Jones", también llamado "Back to the Future", anteriormente conocido como "Pajarete Caramono" y muchos nombres más (que demuestran lo graciosos que son mis familiares más cercanos) pudimos comprobar, animales salvajes.
Como ya dije antes, no voy a entrar en detalles sobre nuestras aventuras (mi psiquiatra me lo tiene prohibido), pero he de confesar dos cosas. La primera es que, aunque vivimos momentos dramáticos, nos lo pasamos bien; (y a medida que pase el tiempo y vayamos olvidando nuestras penalidades mejor nos parecerá el viaje) y la segunda es que puede que nos mereciesemos, en parte, el trato humillante que recibimos de Tasmania. Al fin y al cabo empezamos nosotros con las hostilidades: cierto animal nocturno, (también conocido entre los aventureros como "creature of the night") presumiblemente un demonio de Tazmania, fue apaleado con una linterna sin ensañamiento, pero con virilidad por uno de los Santamaría (evitaré dar nombres porque está muy feo señalar). He de aclarar que esta agresión fue en defensa propia y en respuesta a un ataque previo por parte de susodicho animal, enloquecido ante la perspectiva de comerse una pera que teníamos el bolsillo de nuestra tienda de campaña. Por otro lado, un equipo científico del excelentísimo cuerpo de la guardia civil ha demostrado de manera inequívoca que el canguro atropellado por la familia Santamaría fue el culpable de tan penoso incidente. Pero bueno, olvidando estos dos detalles sin importancias queda claro que La Isla se propasó con nosotros y creo que cualquier tribunal estará de acuerdo conmigo una vez que lean las entradas del resto de la cuadrilla.
Sin más que añadir me despido con la que, probablemente, sea mi última entrada desde Australia.
PD. Para todo aquel que esté pensando: "esté mamón no ha contado nada"... sí, este es el arte de decir mucho sin contar nada.