Francis Bacon
O si se prefiere en castellano: Si vas de viaje, llévate por lo menos unos calzoncillos por día que vayas a estar fuera de casa. Así me lo enseñaron a mí que soy de buena cuna y jamás mis manos osaron hacer trabajo plebeyo. Creía que esta era la estrella que nos iba a guiar en tan penoso viaje pero observo horrorizado como mis compañeros ignoran tan grave pensamiento y se abandonan al hedonismo regocijándose en la idea de acabar en un penal australiano rodeados de bandas de sodomitas juveniles (creo que esa era la tónica general de la entrada de Luis).
Quince días quince son los que vamos a pasar apartados de nuestra querida España y de ese maná que es disponer de una fuente ilimitada de ropa interior limpia. Australia es un lugar inhóspito para el viajero y encontrar, no ya una lavadora, sino un triste arroyo y un par de piedras contra las que golpear nuestros reculotters es una utopía. Por eso, si uno es cristiano temeroso de Dios debe tener esto bien presente: un día, un calzoncillo.
Por desgracía cualquiera que haya ido más alla del quiosco a comprar pipas será conocedor de los imprevistos que en un viaje esperan. Koalas, caimanes, comidas exóticas y bandas de sodomitas juveniles pueden arruinar la más agradable de las excursiones. Así las cosas es imperativo llevar un stock que nos garantice no pasarnos en plan comando el resto del viaje.
Corregidme si me equivico pero según mis cuentas deberíamos llevar de 40 a 380.000 calzoncillos por barba para ir con las espaldas cubiertas.
Os dejo con un hecho contrastado. Griegos, cartagineses y egipcios. Todos ellos pueblos que se aventuraron más allá del estrecho tienen en común el estar casi constantemente en calzoncillos. Ello se explica por la circunstancia de que era tal la cantidad de ropa interior de reserva que debían llevar en sus largas travesías que no disponian de espacio para otro tipo de ropa.
O si se prefiere en castellano: Si vas de viaje, llévate por lo menos unos calzoncillos por día que vayas a estar fuera de casa. Así me lo enseñaron a mí que soy de buena cuna y jamás mis manos osaron hacer trabajo plebeyo. Creía que esta era la estrella que nos iba a guiar en tan penoso viaje pero observo horrorizado como mis compañeros ignoran tan grave pensamiento y se abandonan al hedonismo regocijándose en la idea de acabar en un penal australiano rodeados de bandas de sodomitas juveniles (creo que esa era la tónica general de la entrada de Luis).
Quince días quince son los que vamos a pasar apartados de nuestra querida España y de ese maná que es disponer de una fuente ilimitada de ropa interior limpia. Australia es un lugar inhóspito para el viajero y encontrar, no ya una lavadora, sino un triste arroyo y un par de piedras contra las que golpear nuestros reculotters es una utopía. Por eso, si uno es cristiano temeroso de Dios debe tener esto bien presente: un día, un calzoncillo.
Por desgracía cualquiera que haya ido más alla del quiosco a comprar pipas será conocedor de los imprevistos que en un viaje esperan. Koalas, caimanes, comidas exóticas y bandas de sodomitas juveniles pueden arruinar la más agradable de las excursiones. Así las cosas es imperativo llevar un stock que nos garantice no pasarnos en plan comando el resto del viaje.
Corregidme si me equivico pero según mis cuentas deberíamos llevar de 40 a 380.000 calzoncillos por barba para ir con las espaldas cubiertas.
Os dejo con un hecho contrastado. Griegos, cartagineses y egipcios. Todos ellos pueblos que se aventuraron más allá del estrecho tienen en común el estar casi constantemente en calzoncillos. Ello se explica por la circunstancia de que era tal la cantidad de ropa interior de reserva que debían llevar en sus largas travesías que no disponian de espacio para otro tipo de ropa.

1 comentario:
Buena entrada a pesar de la falacia histórica que con tanta habilidad has deslizado en tu razonamiento: es comunmente aceptado por los historiadores que griegos cartagineses y egipcios no vestían más prendas que las interiores (llamdas exteriores en aquellos días) por un imperativo común en todas las religiones antiguas; cito a Aristóteles en su Ética Eudemia: "...y por tanto es por esto que los pezones deben ir siempre al descubierto..."
Publicar un comentario